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Showing posts from May, 2019

Ghosts of cats past

El gato negriblanco se me subió a las piernas mientras estaba sentada en la oficina. Qué sucio estaba. Salí con las manos negras. Papá entró, me vio un momento, me dio alguna advertencia de tener más cuidado con esos animales, no vaya a ser que me vuelva a enfermar. Si acaso ocurre, ya tengo la medicina y el número del doctor. Si no, todo bien. Insistió, como mi hermana y mi madrastra. ‘Este gato no está enfermo, papá, míralo’, ‘todos los gatos son portadores, suéltalo’, ‘pero es tan lindo’, ‘haz lo que quieras’. Es más tranquilo que los otros que me han traído, debe ser porque estaba ya acostumbrado a la gente. La gorda, en cambio, todavía me muerde cuando la acaricio, se pasea por la calle como si fuera suya y no se deja tocar por desconocidos. En el tiempo que tiene conmigo, recién cumplido el año, parió unas tres veces. El gato que me traje con ella se escapó esa misma noche. Del primer parto no encontramos ninguno, del segundo uno se lo llevó papá y el otro no aguantó el peso...

Fuego 1/1/11

Por fin íbamos descansar después de tanto de trabajo sin parar. Día y noche. La mente no se detiene, ni al dormir. Por fin iba a poder apagar la alarma del despertador y seguir durmiendo. Por fin nos íbamos a levantar con calma, sin prisas, empacar los peroles y salir a la playa para pasar un día tranquilos,  en familia, el primer día del año y el primer día libre. Cerrado el negocio por el feriado. Y por falta de personal de producción, honestamente. Pero era temprano y ya estábamos despiertos. No habían sonado las alarmas todavía pero el celular de mi papá no paraba de recibir llamadas. Por la ventana se escuchaban gritos llamándolo. Nosotros solo pensamos que era algún idiota que quería hablar con mi papá. Pero era de madrugada. Mis hermanos y yo nos levantamos, después de ignorar los gritos y el teléfono todo lo que pudimos. Cerramos las ventanas y las puertas, y el teléfono lo enterré entre los cojines del sofá para no escucharlo. Debí haber contestado. Mi papá se lev...

Desde la ventana lo veía.

Lo veía desde la ventana. Afuera estaba lloviznando y hacía bastante brisa. Tocaba el timbre varias veces seguidas y paraba. Golpeaba la puerta de entrada del edificio con fuerza y nadie abría. Gritaba pero no gritaba. Nunca lo he escuchado hablar, solo lo he oído hacer ese sonido. Ya ha ocurrido antes que suena el timbre de mi apartamento y es él, tocando varios timbres ajenos sin razón aparente. Hoy estaba tocando el de su casa, asumo, que es en la otra torre, pero yo lo veía desde la ventana. Nadie le abría. Sería mejor esperar sentado en las escaleras de adentro que afuera en la lluvia, pensé, pero nadie le abría. No me moví. Su mamá se estará bañando, pensé. Puedo abrirle, pensé, pero ¿luego qué? ¿Qué le digo? Y es el edificio equivocado. Pero para que no esté en la lluvia, pensé. Igual no me moví. Volví a mirar y ya no estaba. Había entrado y había dejado la puerta abierta.