Skip to main content

Casa.

Me desperté pero no abrí los ojos. Quise adivinar dónde estaba. Desde el divorcio esto me pasa muchísimo: no recuerdo dónde pasé la noche.

No me moví. Si sentía la textura de las sábanas o la forma de la cama iba a saber, pero quería adivinar. Quería hacer el esfuerzo, saber si iba a abrir los ojos y ver el techo blanco con el viejo ventilador y las paredes azules de mi cuarto, en casa de mi mamá; o las paredes blancas y el colchón que compartía con mis hermanas en el apartamento de mi papá; o las paredes rosadas y el afiche en mi cuarto en el apartamento que compartíamos mis hermanos y yo. Lo pensé bastante, traté de recordar la noche anterior pero a fin de cuentas me equivoqué.

Años después aún despierto sin saber dónde estoy, en qué lugar y en qué tiempo. Los ruidos y los olores delatan la verdad. Ya sé. En ese momento mi hermana abre la puerta de mi cuarto sin tocar, para despertarme. Mi gato salta sobre la cama. Estoy en mi casa.

Comments

Popular posts from this blog